Guerra Espiritual contra el maligno

Por Jhudá, Jesús Humberto David

Dios nos ha preparado y nos ha ungido para una Guerra Espiritual contra el maligno. Jehová de los Ejércitos, nos ha capacitado para que seamos los triunfadores en esta lucha actual. Jehová Sabaot, el Señor de las huestes celestiales cumplirá siempre Sus propósitos, aun cuando fracasen las huestes de Su pueblo terrenal.

Efesios 6:12 nos dice: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.

Nuestra lucha no es contra ningún individuo, ni contra ninguna persona de carne y sangre, pero nuestra lucha es muy difícil de pelear, porque estamos peleando contra un enemigo invisible a los ojos, un enemigo que se disfraza con la humanidad de las personas, que se disfraza de cualquier circunstancia, que se disfraza con cualquier sistema político, religioso, o filosófico, que se disfraza como ángel de luz, para esconder su verdadera cara, que es la cobardía y el engaño.

Es tan cobarde que cuando entró en el Edén, donde estaban nuestros primeros padres, no entró como el espíritu que es, pues Adán que estaba en el espíritu lo habría descubierto, sino que para evitar esto, se metió dentro del cuerpo de un animal, se metió en una serpiente y arrastrándose sigilosamente se acercó a la mujer.

Aquí es interesante entender por qué el enemigo no vino directamente al hombre, porque cuando Dios hizo al hombre lo hizo con autoridad divina, lo hizo a Su imagen y semejanza, con autoridad de Reino, lo hizo rey con autoridad para mandar y gobernar.

Por eso el diablo, conociendo la autoridad que Adán tenía sobre todas las cosas, no vino directamente a la cabeza y prefirió dirigirse hacia el “sexo débil”, porque la autoridad que tenía Eva estaba subyugada a la autoridad de Adán, porque el hombre es gloria de Dios, pero la mujer es gloria del hombre, por eso es que Dios sacó a la mujer de la costilla de un hombre, para que estuviera en armonía y sumisión al hombre, y juntamente con Adán tuvieran autoridad de reyes.

Pero el diablo vino sigilosamente a la mujer, para sacarla de la autoridad del hombre, y ella vino y le habló al hombre, y este, descuidó la comunión con Dios, y en vez de obedecer a Dios, escuchó a la mujer que estaba bajo una influencia demoníaca, y al desobedecer a Dios, perdió toda la autoridad divina que poseía.  Por eso este mundo está tan deteriorado bajo la influencia del feminismo y la Liberación del sexo y todos sus atenuantes, que no es sino una trampa satánica para robarle a la mujer la dignidad y la autoridad.

Por eso, nuestra lucha actual no es contra carne y sangre, es una guerra sin cuartel  contra principados que están sobre países, potestades que están sobre estados y provincias, gobernadores que están sobre ciudades, y huestes espirituales de maldad, que se refiere a la gran cantidad de demonios, de espíritus inmundos, que se encuentran diseminados por todo el mundo, para hacernos la vida cada vez más difícil, pero Mayor es Él que está en nosotros que el que está en el mundo, porque estamos sentados con Cristo en lugares Celestiales, muy por encima de estos principados y potestades.

Porque cuando Cristo se levantó de los muertos, expuso a Satanás a una vergüenza pública, lo humilló, le quitó las armas en las cuales el confiaba: el temor y la muerte, y ahora nosotros hemos recibido Espíritu de Amor, Poder y Dominio Propio.

Efesios 2:4-8: Pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran Amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de Su Gracia en Su Bondad para con nosotros en Cristo Jesús.  Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

 

About the author

Leave a Reply

Your email address will not be published.