ORACIÓN MILITANTE

(Traducción del Escrito en Inglés “WARFARE PRAYER” por Nahum Rosario)
¡Padre Celestial!
Me postro en adoración y alabanza ante Ti. Declaro la sangre de Jesús en todo mi cuerpo físico, en toda mi alma, y en todo mi espíritu. Declaro la sangre de Jesús en contra de cualquier demonio que trate de venir contra mí. Declaro la sangre de Jesús en contra de cualquier humano que trate de venir contra mí. Declaro la sangre de Jesús en contra de cualquier accidente y catástrofe que vengan contra mí. Declaro la sangre de Jesús contra todas las enfermedades, dolencias y aflicciones que pudieran venir contra mí. Padre, en el nombre de Jesús, tengo completa fe que la sangre de Jesús siempre me protegerá.
Padre, me rindo a ti completamente y sin reservas en cada área de mi vida. Con mucho gozo me pongo en tus manos y estoy más que dispuesto a que Tú encuentres la forma para manifestarte a través de mí. Me paro firme en contra de todas las operaciones de satanás para obstaculizarme en mi vida de oración. Satanás, el nombre de nuestro Señor Jesucristo, te ordena que salgas de mi presencia con todos tus demonios. Declaro que la sangre del Señor Jesucristo está entre tú(satanás)y yo y viene en contra tuya, y hoy me dirijo solamente al Dios Viviente y Verdadero, y rehuso toda intromisión de satanás en mi oración.
Padre, el nombre de Jesucristo, toma autoridad sobre todo principado, todo espíritu demoníaco, y todas las huestes de maldad en lugares celestiales. El nombre de Jesús ha atado el espíritu de temor, ansiedad, depresión, opresión, agotamiento, duda, ansiedad, amargura, celos, falta de perdón, fracaso y pobreza, y los ha expulsado de mi vida; y él nombre de Jesucristo ha desatado los frutos del espíritu y prosperidad en mi vida. Porque la sangre de Jesucristo me cubre, satanás no tiene poder sobre mi vida, o sobre todo lo que a mí concierne. Por lo tanto, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, satanás está inhabilitado, imposibilitado y es inefectivo para venir contra mi vida.
Padre Celestial, yo reconozco que Tú eres más que digno de recibir toda gloria, honor y alabanza. Renuevo mi lealtad y mis votos a Ti y oro que el bendito Espíritu Santo me capacite en este tiempo de oración. Estoy agradecido que en Jesús, Tú me has hecho completo, y que Tú te me has ofrecido para ser mi ayuda y mi fortaleza diaria. Doy gracias que la victoria que el Señor Jesucristo ganó para mí en la Cruz y en Su resurrección me ha sido dada, y que estoy sentado con el Señor Jesucristo en lugares celestiales. Tomo mi lugar con Él en los lugares celestiales y reconozco por fe que todos los espíritus malignos y el mismo satanás están debajo de mis pies. Declaro, por tanto, que satanás y sus espíritus malignos se me sujetan en el nombre del Señor Jesucristo y me regocijo en Tu misericordia y bondad, Señor.
Doy gracias por toda la Armadura de Dios que Tú has provisto. Me pongo toda la armadura de Dios y vivo y oro en una completa dependencia a Ti, bendito Espíritu Santo. Me pongo el Cinto de la Verdad, la Coraza de la Justicia, las Sandalias de la Paz y el Yelmo de la Salvación. Levanto el Escudo de la Fe en contra de todos los dardos encendidos del enemigo; y tomo en mi mano la Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, y decido usar Tu Palabra en contra de las fuerzas del mal en mi vida.
Estoy agradecido, Padre Celestial, que el Señor Jesucristo despojó principados y autoridades e hizo un espectáculo público de ellos y triunfó sobre ellos en Si mismo. Yo reclamo toda esa victoria para mi vida en este día. Rechazó todas las insinuaciones, acusaciones, y las tentaciones de satanás. Yo afirmo que la Palabra de Dios es verdadera y decido vivir este día a la luz de la Palabra de Dios. Escojo, Padre Padre Celestial, vivir en obediencia a Ti, y en comunión contigo. Abre mis ojos y muéstrame las áreas de mi vida que no son de Tu agrado, y opera en Mí una limpieza de todo aquello que le da lugar a satanás para tomar ventaja de mí. Me paro firme en todo lo que significa ser Tu hijo adoptado, y le doy la bienvenida al ministerio del Espíritu Santo en mi vida.
Estoy agradecido, Padre Celestial, por la expresión de Tu voluntad para mi vida diaria como Tú me la haz mostrado en Tu Palabra. Por esto mismo, yo reclamo este día la voluntad de Dios en mi vida. Estoy agradecido que Tú me has bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Estoy agradecido que Tú me has hecho renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Estoy agradecido que Tú has hecho provisión para mí, para que hoy yo pueda vivir lleno con los frutos del Espíritu en mi vida. Yo reconozco que esta es Tu voluntad para mí, y por eso rechazo y resisto todas las estrategias de Satanás y sus espíritus malignos para robarme la voluntad de Dios. Rehuso ser engañado por mis sentimientos y levanto el Escudo de la Fe en contra de todas las acusaciones, distorsiones, e insinuaciones que satanás ponga en mi mente. Yo reclamo la plenitud de la voluntad de Dios para mi vida y camino en la autoridad que me ha sido dada por Cristo Jesús.
Por fe y en dependencia a Ti, me despojo de las obras carnales del viejo hombre y me paro firme en toda la victoria de la crucifixión donde el Señor Jesucristo proveyó para la limpieza de la vieja naturaleza. Me visto del nuevo hombre y me paro firme en la victoria de la resurrección y de la provisión que El ha hecho para que yo viva por encima del pecado. Padre, oro que mores en mi corazón por fe; que Tú me mantengas arraigado y cimentado en Tu amor. Porque Padre, en tu amor no hay temor; porque Tú amor es perfecto y echa fuera el temor. Y te doy gracias Señor porque Tú no me has dado un Espíritu de temor, sino de poder, amor y una mente sana.
Padre Celestial, abre mis ojos cada día para que yo pueda ver qué grandioso eres y cuán completa es tu provisión para mí. Padre, por favor dame ojos para ver y oídos para oír, que yo pueda entender esas cosas que me estás mostrando y hablándome, para que yo entenderte mucho mejor y hacer exactamente lo que Tú quieres que yo haga. Oh Padre, cuando Tú dijiste busca mi rostro, mi corazón gritó hacia Ti: “Tu rostro, Señor, yo buscaré”. Padre, no escondas tu rostro de mí, no rechaces a tu siervo en tu enojo, Tú has sido mi ayuda; no me dejes ni me desampares, oh Dios de mi salvación; sino muéstrame tu rostro y guíame en el camino que debo andar para que no me desvié del camino recto y angosto que Tú has puesto delante de mí. Oh Señor, te pido que los cielos se abran y que yo pueda ver visiones de Dios.
En todo aspecto me paro firme en la victoria de la ascensión y glorificación del Señor Jesucristo, por medio de la cual todos los principados y potestades fueron sometidos a Él. Reclamo mi lugar en Cristo en este día, y estoy victorioso con El sobre todos los enemigos de mi alma. Bendito Espíritu Santo, oro que me llenes hasta que rebose, rompe todo ídolo, y echa fuera todo adversario. Oro que Tú me ayudes a andar en el Espíritu en este día y todos los días. Oro que no me dejes caer en tentación, mas líbrame de todo mal, de toda tentación demoníaca, y de toda trampa del enemigo. Yo oro y creo que ninguna arma formada en contra mía prosperará, y que toda lengua que se levante contra mí será condenada.
En el nombre del Señor Jesucristo, me rindo completamente a Ti, Padre Celestial como un sacrificio vivo. Yo escojo no conformarme a este mundo, sino ser transformado por medio de la renovación de mi mente, para que compruebe la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Padre, oro que que Tú me muestres tu voluntad y me capacites para caminar en toda la plenitud de Tu voluntad para mi vida. Oro que que tú poder y tu unción sean sobre mí y que cada vez que el enemigo venga contra mí por un camino, el Espíritu Santo lo obligue a huir de mí en siete direcciones. Yo oro y creo que toda trampa que el enemigo me ponga será para que él caiga en ella, y que la misma coopere para mi bien, que que será para Tu gloria; porque Tú dijiste que todas las cosas obran para el bien de aquellos que aman al Señor, los que son llamados de acuerdo a Tu propósito. Satanás, la sangre de Jesucristo viene en contra tuya. ¡Aleluya!
Estoy agradecido, Padre Celestial, que las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo cada uno de mis pensamientos a la obediencia del Señor Jesucristo. Por lo tanto, en mi propia vida, él nombre de Jesús derriba toda fortaleza de satanás y ata los planes que el enemigo ha formado en contra mía y los echa fuera de mi vida. Padre, en el nombre de de Jesús, ato toda fortaleza de satanás en contra de mi mente, y te rindo mí mente Señor, y te pido que Tu mente esté en mí como estuvo en Cristo Jesús. Afirmo Padre Celestial, que Tú no me has dado espíritu de temor, sino de poder, amor y una mente sana. Padre, en el nombre de Jesús yo ato toda fortaleza formada en contra de mi voluntad; yo te rindo mi voluntad y decido tomar las decisiones de fe correctas para mi vida. Padre, ato toda fortaleza de satanás formada contra mi cuerpo; y te rindo mi cuerpo reconociendo que mi cuerpo es el templo del Dios Viviente Todopoderoso y es el lugar de morada para su Santo Espíritu, y me gozaré sabiendo que la sangre de Jesucristo me cubre.
Padre, tu Palabra dice que cuando un ladrón es sorprendido él debe restaurar siete veces todo lo que se ha robado. La Palabra de Dios declara que satanás vino a robar, matar y destruir, y el Espíritu Santo ha descubierto todo lo que lo que él me ha quitado. Por lo tanto, de acuerdo a la Santa Palabra de Dios, satanás, el nombre de Jesucristo de Nazaret te ordena que restaures siete veces todo lo que te has robado. Él nombre de Jesucristo te ordena que saques tus manos de mis finanzas, de mi trabajo, de mi hogar y de mi matrimonio ahora mismo. Padre, tú Palabra dice que todo lo que atamos en la tierra ha sido atado en los cielos, y todo lo que desatamos en la tierra ha sido desatado en los cielos. Por lo tanto, en el nombre de Jesús, yo ato toda fortaleza del enemigo que ha estado impidiendo nuestras bendiciones financieras, y en el nombre de Jesús desato prosperidad en nuestra vida conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesus. Padre, yo oro y creo que Tú me estás bendiciendo en todo lo que hago, que Tú estás extendiendo mi territorio, y que Tu mano está conmigo para guardarme de todo mal, para que no me cause dolor. Padre yo invocó a los siete espíritus que están delante de Tu trono, para impartirle bendiciones a mi vida. Yo declaro: El Espíritu del Señor, el Espíritu de sabiduría y de entendimiento, el Espíritu de consejo y de poder, el Espíritu de conocimiento y de temor del Señor. Padre, llamamos nuestras bendiciones financieras ahora mismo en el nombre del Jesús. Oh Señor, oramos que envíes ahora Tu prosperidad.
Padre, por favor permite que el Espíritu Santo repose sobre mí: el Espíritu de sabiduría y de entendimiento, el Espíritu de consejo y de poder, el Espíritu de conocimiento y de temor del Señor; y dame un entendimiento preciso del temor del Señor; y Padre, que yo no juzgue según la vista de mis ojos, y que no sentencie por lo que oigan mis oídos. Padre, por favor toma el carbón encendido y limpia mis labios para que ninguna comunicación mala y corrupta salga de ellos, sino aquello que sea bueno para la necesaria edificación, que le ministre gracia a los oyentes, que liberte los cautivos, y glorifique al Dios Viviente Todopoderoso.
Padre Celestial, oro ahora y durante este día que Tú me fortalezcas y me ilumines, y me muestres todas las formas en que Satanás me está obstaculizando, tentando, mintiendo, y distorsionando la verdad en mi vida. Y yo oro y creo que tú me capacitarás para ser la clase de persona que Te agrade a Ti en todo. Yo oro y creo que Tú me capacitarás para ser agresivo en mi vida de oración y en mi caminar de fe. Yo oro y creo que que Tú me capacitarás para ser agresivo mentalmente, para que yo pueda meditar, escribir y practicar Tu Palabra, y darte a Ti el lugar correcto en mi vida.
Otra vez, me cubro con la sangre de nuestro Señor Jesucristo y oro que Tú, bendito Espíritu Santo, traigas toda la obra de la crucifixión, de la resurrección, de la glorificación, y toda la obra de Pentecostés a mi vida este día. Me rindo con todo lo que soy a Ti Señor, y rehuso en el nombre de Jesucristo a escuchar todo lo que me cause desánimo, duda e incredulidad. Padre, yo te confiaré Señor y no tendré temor. Te confiaré Señor cada vez que la duda y la incredulidad vengan contra mí. Me someteré a tus enseñanzas para que pueda experimentar una confianza completa. Gracias Padre, porque eres mi salvación, mi fortaleza, y mí esperanza para el mañana. Tú Señor eres mi Jehová Jireh. Padre, Tú me has probado tu poder al resucitar a Jesucristo de los muertos. Por lo tanto, te alabaré con mucho gozo en mi corazón y sacaré con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
Padre, te doy gracias por tu unción sobre mí. Por eso confieso con denuedo que viviré y no moriré. Viviré para hacer las obras de mi Padre, para sanar al quebrantado de corazón, para predicarle el evangelio a los pobres, para predicar liberación a los cautivos, y recuperación de la vista a los ciegos. Viviré para poner en libertad a aquellos que están heridos y les contaré de las bondades del Señor en la tierra de los vivientes. Yo voy a vivir para gritar y proclamar la victoria de la cruz sobre todas las fuerzas satánicas en mi vida. Padre, viviré para alabar Tu Santo Nombre.
Padre, gracias por escuchar mi oración. Te doy gracias Jesús porque intercedes por mí y llevas mis oraciones a la presencia de Tu Padre. Te doy gracias por darme la victoria en este día. Levantaré en alto el nombre de Jesus, y te daré toda la gloria, el honor y la alabanza. ¡Y ahora Señor te doy gracias por mi liberación, y gritaré la victoria ahora! Porque este es el día que hizo el Señor, me gozare y me regocijaré en él. Digo ¡Gloria, Aleluya a Tu nombre porque sólo Tú eres digno de ser alabado! Proclamo, declaro y profetizó estas cosas en mi vida en el nombre de nuestro Señor Señor Jesucristo. En el poderoso nombre de Jesús. Amén.

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