ZONAS DE PELIGRO

La generación que Dios está levantando en este tiempo, requiere una calidad de vida superior a la regular, es por eso que debemos refinar desde nuestras costumbres, y nuestras amistades, hasta los lugares que visitamos; somos una nueva generación, que Dios está usando para traer salvación al mundo, y visión a su iglesia en tiempos de crisis y confusión.
Tu y yo estamos llamados a ser una generación adiestrada para pelear y ganar; para sembrar, recoger,  y por supuesto, disfrutar de su cosecha.  Debemos habituarnos a ser primeros, a ser ganadores, a establecer formas que otros sigan.
El salmo 1 nos da una promesa maravillosa que es bueno recordarla:
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Salmos 1:3:
Esta promesa habla de ser altamente fructíferos, de no perder, y de gozar del beneficio de ser prosperado, no por lo que hagamos, sino por la posición que tenemos, esta promesa está basada en nuestra posición, junto a las corrientes de la Palabra y del Río de Dios, que es Cristo.  Habitualmente ponemos más énfasis en lo que debemos hacer para obtener los privilegios; pero esta promesa se recibe por posición, no por habilidad, no se trata de saber o conocer un método o una clave, se trata de estar en el lugar adecuado, y por ningún motivo estar o permanecer en ciertas “zonas de peligro”.
En el salmo 1 nos muestran tres lugares donde no debe estar quien pretenda ser productivo, quien pretenda dar fruto en el tiempo adecuado, quien aspire a no perder lo que Dios le ha dado, y quien pretenda tener prosperidad en aquello que ha determinado hacer; estos lugares se hacen zonas de peligro, no por ellas en sí mismo, sino por las personas que hay en dichos lugares.
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; [2] sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”.Salmos 1:1-2
PRIMER ZONA DE PELIGRO:  El consejo de los malos.
Esto hace alusión a participar en decisiones con gente mala. Como hijos del Reino, no podemos exponernos al consejo de gente mala, pues terminaremos actuando mal, o cuando menos, aprendiendo sus posibilidades lejos de la Palabra.  No siempre podemos evitar las opiniones de los malos, pero una vez que caminamos bajo la influencia de sus consejos, entramos en zonas de peligro.
Es un acto de mala educación dar consejos u opiniones que no se nos han pedido, así mismo, es falta de carácter y autoridad espiritual no frenar estas opiniones, las opiniones pueden ser personales, pero deben emitirse al ser solicitadas, y sin el más mínimo síntoma de verdad absoluta, así mismo la regla de oro para un consejero, es tener un más alto nivel que su aconsejado, en el área que aconseja.
“No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento. [5] Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos”.Salmos 1:4-5:
Escuchar, permitir y adoptar el consejo de los malos pone tu vida a la deriva, y te convierte en un hámster experimental de sus maldades, seguir el consejo de los malos te descalifica para juzgar a otros, y hablar desde la posición de hijo de Dios.
SEGUNDA ZONA DE PELIGRO: El camino de pecadores
Habituarnos a transitar las sendas por donde los pecadores transitan, es una muestra de insensatez y de apego a las prácticas de pecado, no podemos, ─como hijos de Dios─, permanecer en los lugares donde se practica el pecado, es una exposición voluntaria a la tentación; aunque muchas veces nos toque estar en sitios peligrosos, un cristiano, dependiente del Espíritu Santo, tratará de salir cuanto antes de las sendas donde los pecadores suelen estar, sentirnos conformes, cómodos, o al menos, indiferentes, en los lugares que frecuentan los pecadores, demuestra nuestras tendencias por esos pecados.
La palabra “estuvo” nos demuestra que no es necesario el permanecer en lugares de pecado, basta con haber estado, para traer la contaminación en nosotros, quien estuvo en camino de pecadores, carga en su ser todo lo que satanás requiere para robar su fruto, hacer caer sus hojas y para torpedear la prosperidad de sus negocios.
Si deseas impedir que el pecado te derrote, lo primero que debes hacer es salir de sus terrenos.
“Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios. [60] Me apresuré y no me retardé en guardar tus mandamientos. [61] Compañías de impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu ley”. Salmos 119:59-61
TERCER ZONA DE PELIGRO: La silla del escarnio.
Esto se refiere a la burla ante otros, con actitud humillante, de quien atraviesa una crisis, o ha caído en desgracia.  El escarnio está ligado a hablar negativamente de alguien, especialmente cuando no se encuentra presente, desatando una serie de pecados que Dios aborrece tales como: Deslealtad, envidia, falta de misericordia, cobardía, juicio, y hasta homicidio, por matar a su hermano; el escarnecedor opina de quien no puede defenderse; y ser parte de quienes escarnecen, aún con el solo silencio de complicidad, es una aceptación de ser como ellos y de sometimiento a mañana ser escarnecidos, del escarnecedor es mejor huir prontamente, pues callar ante él, es pecar, y corregirlo, es inútil.
“El escarnecedor no ama al que le reprende, ni se junta con los sabios”.
– Si un escarnecedor es tu amigo, o cercano, confirma tu simplicidad y falta de sabiduría”. Proverbios 15:12
“Busca el escarnecedor la sabiduría y no la halla; mas al hombre entendido la sabiduría le es fácil. [7] Vete de delante del hombre necio, porque en él no hallarás labios de ciencia”. Proverbios 14:6-7
Salmos 1:1-2:
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; [2] sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”.
Estos tres lugares se contrarrestan con la meditación de la Palabra, esto produce un deleite, que nos hace aborrecer las tres situaciones en mención; nuestro deseo o tolerancia a estos tres lugares o situaciones, demuestra poco deleite en la Palabra, y de ahí, las tendencias a buscar, tolerar, o permanecer en ellos.
Tu y yo hemos sido  plantados en el lugar adecuado, para esto necesitamos conocer las tres zonas prohibidas desde donde satanás fecunda su maldad, estas tres zonas tienen apariencia de buena tierra, pero que carecen de las aguas adecuadas para tu desarrollo y productividad, estas zonas de peligro son la estrategia del enemigo, que pone las perlas de Dios a los pies de los cerdos, para convertirlas en armas letales para otros, en estas zonas de peligro se secarán tus raíces, mientras los que te rodean, se comen el poco fruto que queda de ti.

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